lunes, 28 de noviembre de 2016



Consolidando ideas.....

Como resultado del Trabajo colaborativo realizado en el curso de Ética (para pregrado), nos vamos a central en la discusión de: la discriminación, teniendo en cuenta como referente de profundización la Discriminación por inclinación sexual.

 Discriminación por orientación sexual. 
La homofobia es una enfermedad Psicosocial que se define por tener odio a los homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre genérico de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido éste como una entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños, amenazadores para la sociedad, y -lo que es peor- contagiosos.
La homofobia, como las demás variantes del fascismo, prepara siempre las condiciones del exterminio. Pasiva o activamente crea y consolida un marco de referencias agresivo contra los gays y las lesbianas, identificándoles como personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales, y enfermas, marcándoles con un estigma específico que es el cimiento para las acciones de violencia política (desigualdad legal), social (exclusión y escarnio públicos) o física (ataques y asesinatos).
Las personas que tienen una preferencia u orientación sexual diferente de la heterosexual sufren discriminación porque existe una tendencia cultural a rechazar a quien no es igual o sigue las reglas pre-establecidas por la sociedad, que defiende la heterosexualidad como la posición dominante y, a partir de ella, se califican todas las demás orientaciones o manifestaciones. El resto de las formas de sexualidad aparecen como incompletas, perversas, macabras y, en algunos casos, como patológicas, criminales e inmorales. Todo lo  anterior provoca una respuesta de temor al riesgo imaginado desde el prejuicio dogmático e intolerante, que en última instancia se traduce en desprecio, odio y rechazo.
La discriminación contra las personas que tienen una preferencia u orientación sexual diferente se manifiesta como homofobia que es la aversión contra las orientaciones, preferencias sexuales, identidades o expresiones de género, contrarias al tipo dominante.


Las personas que son víctimas de homofobia son rechazadas, en el trabajo, escuela y en sus propios hogares. Se manifiesta en despidos, exclusión educativa, rechazo religioso, negación de servicios, estereotipos y estigmas reproducidos por los medios de comunicación, humillación, rupturas familiares, abandono, invisibilidad, violencia y, en casos extremos, hasta la muerte (Caso Sergio Urrego), definiremos dos de estas problemáticas:
Imposibilidades de ascenso y movilidad laboral
Los roles estereotipados y las ideas preconcebidas conducen a que a que las personas LGBT, a pesar de su experiencia y buen desempeño, se les niegue la posibilidad de ascender a ciertos cargos o roles. Sus jefes consideran que éstos deben ser asumidos por personas heterosexuales, para que puedan tener aceptación social y el respeto de los subalternos. Testimonio al respecto de un hombre gay de Bogotá, edad 40 años:
Eliminación en el proceso de selección
Son las personas transgeneristas y las lesbianas quienes con más frecuencia enfrentan procesos de exclusión al momento de la selección para un empleo. Entre un 40 % y 65 % de los gays, lesbianas y trans entrevistados reconocen haberse sentido excluido, o conocen casos de amigos y amigas que desde la entrevista de trabajo fueron excluidos por su expresión de género
Al contrario de muchas personas que estigmatizan a quienes tienen una inclinación sexual diferente a la propia, se han generado grandes estudios que demuestran que estos comportamientos son totalmente infundados: “Los psicólogos, psiquiatras y otros profesionales de la salud mental concuerdan en que la homosexualidad no es una enfermedad, un trastorno mental ni un problema emocional. Más de 35 años de investigación científica objetiva y bien diseñada han demostrado que la homosexualidad, en sí misma, no se asocia con trastornos mentales ni problemas emocionales o sociales. Se creía que la homosexualidad era una enfermedad mental porque los profesionales de la salud mental y la sociedad tenían información tendenciosa.
En el pasado, los estudios sobre personas gay, lesbianas y bisexuales incluían sólo aquellos bajo terapia, creando así una tendencia en las conclusiones resultantes. Cuando los investigadores examinaron los datos sobre dichas personas que no estaban bajo terapia, se descubrió rápidamente que la idea de que la homosexualidad era una enfermedad mental no era cierta.
En 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría confirmó la importancia de una investigación nueva y mejor diseñada y suprimió a la homosexualidad del manual oficial que detalla los trastornos mentales y emocionales. Dos años después, la Asociación Americana de Psicología promulgó una resolución apoyando esta supresión.

Durante más de 25 años, ambas asociaciones solicitaron a todos los profesionales de la salud mental que ayuden a disipar el estigma de enfermedad mental que algunas personas todavía asocian con la orientación homosexual”[1]
La ética de la diversidad  nos permite abordar esta problemática “… en lugar de destruir la desigualdad natural, el fundamento constituye, para esa desigualdad física que la naturaleza puede haber establecido entre los hombres, una igualdad que es moral y legitima, por la que los hombrees, que pueden ser desiguales en fuerza con inteligencia, se convierten en iguales por concepción y por derecho legal” (Rousseau). Esta frase resume lo que es la ética de la diversidad la cual promueve un fundamento ético que puede entregar amistad, fraternidad y dignidad sin importar la condición que se tiene, todos los seres humanos somos iguales.
Colombia fue catalogada, según ACNUR, como uno de los principales países de origen de refugiados durante el año 2008. Un buen número de esos refugiados son personas homosexuales, lesbianas e incluso transexuales y travestis, pero son pocos quienes han logrado obtener el aquellos países a los que han huido su status de asilado. No siempre las personas pueden demostrar que han sido víctimas, y generalmente no conocen que al salir del país deberían llevar consigo las pruebas de las denuncias de los crímenes de odio de los que ha sido objeto. Aun pudiendo probar el caso, no siempre estas pruebas parecen ser suficientes e incluso en algunos casos se ha llegado hasta a dudar de la homosexualidad de las personas, por supuesto que ello también tiene que ver con que aun cuando no son homosexuales, algunos hombres se han hecho pasar como tales con tal de mejorar su calidad de vida y poder quedarse fuera del país





[1] American Psychological Association (2016). Orientación Sexual y identidad de género. URL http://www.apa.org/centrodeapoyo/sexual.aspx

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