Consolidando ideas.....
Como
resultado del Trabajo colaborativo realizado en el curso de Ética (para
pregrado), nos vamos a central en la discusión de: la discriminación, teniendo en cuenta como referente de
profundización la Discriminación por
inclinación sexual.
Discriminación
por orientación sexual.
La
homofobia es una enfermedad Psicosocial que se define por tener odio a los
homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que
otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el
machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre genérico
de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido éste como una
entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños,
amenazadores para la sociedad, y -lo que es peor- contagiosos.
La
homofobia, como las demás variantes del fascismo, prepara siempre las
condiciones del exterminio. Pasiva o activamente crea y consolida un marco de
referencias agresivo contra los gays y las lesbianas, identificándoles como
personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales, y enfermas, marcándoles
con un estigma específico que es el cimiento para
las acciones de violencia política (desigualdad legal),
social (exclusión y escarnio públicos) o física (ataques y
asesinatos).
Las
personas que tienen una preferencia u orientación sexual diferente de la
heterosexual sufren discriminación porque existe una tendencia cultural a
rechazar a quien no es igual o sigue las reglas pre-establecidas por la
sociedad, que defiende la heterosexualidad como la posición dominante y, a
partir de ella, se califican todas las demás orientaciones o manifestaciones.
El resto de las formas de sexualidad aparecen como incompletas, perversas,
macabras y, en algunos casos, como patológicas, criminales e inmorales. Todo lo anterior provoca una respuesta de temor al
riesgo imaginado desde el prejuicio dogmático e intolerante, que en última
instancia se traduce en desprecio, odio y rechazo.
La
discriminación contra las personas que tienen una preferencia u orientación
sexual diferente se manifiesta como homofobia que es la aversión contra las
orientaciones, preferencias sexuales, identidades o expresiones de género,
contrarias al tipo dominante.
Las
personas que son víctimas de homofobia son rechazadas, en el trabajo, escuela y
en sus propios hogares. Se manifiesta en despidos, exclusión educativa, rechazo
religioso, negación de servicios, estereotipos y estigmas reproducidos por los
medios de comunicación, humillación, rupturas familiares, abandono,
invisibilidad, violencia y, en casos extremos, hasta la muerte (Caso Sergio
Urrego), definiremos dos de estas problemáticas:
Imposibilidades de ascenso y
movilidad laboral
Los
roles estereotipados y las ideas preconcebidas conducen a que a que las
personas LGBT, a pesar de su experiencia y buen desempeño, se les niegue la
posibilidad de ascender a ciertos cargos o roles. Sus jefes consideran que
éstos deben ser asumidos por personas heterosexuales, para que puedan tener
aceptación social y el respeto de los subalternos. Testimonio al respecto de un
hombre gay de Bogotá, edad 40 años:
Eliminación en el proceso de
selección
Son las
personas transgeneristas y las lesbianas quienes con más frecuencia enfrentan
procesos de exclusión al momento de la selección para un empleo. Entre un
40 % y 65 % de los gays, lesbianas y trans entrevistados reconocen
haberse sentido excluido, o conocen casos de amigos y amigas que desde la
entrevista de trabajo fueron excluidos por su expresión de género
Al
contrario de muchas personas que estigmatizan a quienes tienen una inclinación
sexual diferente a la propia, se han generado grandes estudios que demuestran
que estos comportamientos son totalmente infundados: “Los psicólogos, psiquiatras y otros profesionales de la salud mental
concuerdan en que la homosexualidad no es una enfermedad, un trastorno mental
ni un problema emocional. Más de 35 años de investigación científica objetiva y
bien diseñada han demostrado que la homosexualidad, en sí misma, no se asocia
con trastornos mentales ni problemas emocionales o sociales. Se creía que la
homosexualidad era una enfermedad mental porque los profesionales de la salud
mental y la sociedad tenían información tendenciosa.
En el pasado, los estudios sobre personas gay, lesbianas y
bisexuales incluían sólo aquellos bajo terapia, creando así una tendencia en
las conclusiones resultantes. Cuando los investigadores examinaron los datos
sobre dichas personas que no estaban bajo terapia, se descubrió rápidamente que
la idea de que la homosexualidad era una enfermedad mental no era cierta.
En 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría confirmó la
importancia de una investigación nueva y mejor diseñada y suprimió a la
homosexualidad del manual oficial que detalla los trastornos mentales y
emocionales. Dos años después, la Asociación Americana de Psicología promulgó
una resolución apoyando esta supresión.
Durante más de 25 años, ambas asociaciones solicitaron a
todos los profesionales de la salud mental que ayuden a disipar el estigma de
enfermedad mental que algunas personas todavía asocian con la orientación
homosexual”[1]
La
ética de la diversidad nos permite
abordar esta problemática “… en lugar de
destruir la desigualdad natural, el fundamento constituye, para esa desigualdad
física que la naturaleza puede haber establecido entre los hombres, una
igualdad que es moral y legitima, por la que los hombrees, que pueden ser
desiguales en fuerza con inteligencia, se convierten en iguales por concepción
y por derecho legal” (Rousseau). Esta frase resume lo que es la ética de la
diversidad la cual promueve un fundamento ético que puede entregar amistad,
fraternidad y dignidad sin importar la condición que se tiene, todos los seres
humanos somos iguales.
Colombia
fue catalogada, según ACNUR, como uno de los principales países de origen de refugiados
durante el año 2008. Un buen número de esos refugiados son personas
homosexuales, lesbianas e incluso transexuales y travestis, pero son pocos
quienes han logrado obtener el aquellos países a los que han huido su status de
asilado. No siempre las personas pueden demostrar que han sido víctimas, y
generalmente no conocen que al salir del país deberían llevar consigo las
pruebas de las denuncias de los crímenes de odio de los que ha sido objeto. Aun
pudiendo probar el caso, no siempre estas pruebas parecen ser suficientes e
incluso en algunos casos se ha llegado hasta a dudar de la homosexualidad de
las personas, por supuesto que ello también tiene que ver con que aun cuando no
son homosexuales, algunos hombres se han hecho pasar como tales con tal de
mejorar su calidad de vida y poder quedarse fuera del país
[1] American Psychological Association (2016). Orientación Sexual y
identidad de género. URL http://www.apa.org/centrodeapoyo/sexual.aspx
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